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Sin Marketing, no hay Amor

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Por. Estefanía Cárdenas – @StephieCardenas

 

*Fundamentalmente en los negocios pero aplicable a cualquier situación de la vida a la que el lector desee acotar la información*.

Puedo empezar este artículo de muchas maneras, explicando los fundamentales del marketing, hablando de las 4 Ps o 7 o las que vayan ya acumuladas. Podría explicar cómo se origina una estrategia o cómo se desarrolla un producto, pero prefiero empezar, explicar y escribir como lo entiendo y lo vivo yo: desde las emociones.

Si me sigues en twitter, sabrás que el marketing para mí es como el amor; si no, te explico pero, ¡sígueme también!

Hace poquito, más de una década, me enamoré perdidamente del marketing. Comencé a adentrarme a este fascinante mundo y así como cuando uno cae en las trampas del romance, no pude salir, amo apasionadamente mi vocación y necesitaba poder expresarlo. Para mí, cada movimiento que mi trabajo implica, provoca profundas reacciones, cuando menos en mi estómago y en mi corazón.

Partiendo de este punto y para no hacer tan larga esta introducción, debo decir que lo que aquí leerás puede resumirse en una sola frase: ¨Generar una emoción, exige primero sentirla¨. Entonces, por definición propia, el marketing viene del corazón.

¿Qué sientes cuando compras? ¿Qué sientes cuando vendes? Ese placer puede ser perfectamente equiparable con otro tipo de placeres que en el amor tienen mucho terreno. No estoy subiendo la temperatura del artículo, tranquilos, aún no llegamos a la parte verdaderamente emocionante, las ofertas.

Hay algunos sentimientos implícitos en el proceso de ventas o de publicidad que son naturalmente perceptibles: el impulso, la emoción, la satisfacción, la empatía y, por supuesto, la felicidad. Cuidado con aquellos que dicen que el marketing no es felicidad, ¡te están engañando! Entiendo los temas susceptibles de valores, banalidad y consumismo, pero aceptémoslo, sin ánimo de exagerar, están siendo exagerados. Es necesario un equilibrio, sí, pero comprar y vender, en nuestra época actual, determina el pilar principal de nuestro ecosistema social. Si no compras y no vendes, no ganas y si no ganas, no tienes y si no tienes, no puedes seguir comprando, lo que encadenará un declive en espiral descendente hasta no quiero contarte dónde. Por eso, dicen por ahí que por el bien de la familia, primero el negocio.

Para comprar y vender, necesitas del marketing. No creo necesario explicarlo, es un conocimiento de dominio público, pero para hacer marketing sí necesitas conocer, sentir y ser capaz de generar emociones, pues las emociones se propagan, son como una plaga, debes sentir y creer para que te sientan y te crean.

Se dice fácil, puedes estar sumamente enamorado de tu producto y los demás no, puedes creer ciegamente en tus servicios y que no sean eficientes o puedes apostar tu vida entera en tu marca personal y no llamar la atención. Cruel y dura es la vida, pero puedes ahorrarte el camino de crueldad y frustración si empiezas adecuadamente, es decir, por el principio. Si tu producto no provoca amor es porque no está siendo dirigido al mercado adecuado. Si tu servicio no está cumpliendo una necesidad a pesar de ser muy bueno, es porque no está creado con base en, justo eso, necesidades. Si tu marca personal no está llamando la atención es porque no estás transmitiendo una personalidad auténtica efectivamente comunicada a la audiencia adecuada.

Entonces, no empezaste por el principio. Es como en una relación, no puedes casarte con alguien si no lo conoces, no puedes enamorarte de alguien si no lo conoces, y no puedes aceptar a alguien si no lo conoces. ¿Ya entendiste cuál es el principio? CONOCER, lo que en el marketing le llamamos investigación de mercados.

Conocer a tu mercado meta contestará todas esas preguntas que parecen no tener respuesta y pre-solucionará todos esos problemas que no te das cuenta que te vienen pisando los talones.

Ahora bien, eso de decir que todas y cada una de tus acciones, movimientos y momentos en los que respiras sean en función de tu cliente, cual deidad suprema y absoluta está medio difícil, sobre todo cuando se malentiende eso de ¨Al cliente, lo que pida¨, más bien debemos aprender a generar un equilibrio entre SALIR DE NOSOTROS MISMOS Y DECIDIR DESDE NUESTROS CLIENTES. Eso solo lo podremos lograr con ciertas consideraciones.

Sin perder la pasión:Es cierto que la importancia vital de los negocios está en la satisfacción plena de las necesidades de los consumidores, pero también es cierto que pocos pueden desempeñarse favorablemente en contra de su voluntad. No hay bendición más grande en el mundo laboral que trabajar todos los días con una motivación y ganas enormes y recibir por eso beneficios importantes que te hagan querer avanzar más y más. No permitas perderte en el camino, si lo que estás haciendo no provoca en ti FELICIDAD o, cuando menos, emoción. NO lo provocará tampoco en el receptor de tu mensaje o consumidor de tu producto/servicio.

Servicio real con un beneficio real: ¿A quién queremos engañar? Eso que quieres pintar como lo mejor del universo, como la solución a todos los problemas de la humanidad y a un precio que amerita cada centavo, cuando en realidad no es así, tarde o temprano tendrá consecuencias no gratas para ti, para el universo y para la humanidad. El marketing irresponsable o lo que algunos llaman marketing de basurero, no es otra cosa más que MENTIRAS y, aparte de ser un pecado capital y estar súper mal por eso de la conciencia y otras teorías humanistas, las mentiras a corto, mediano o largo plazo generan MOLESTIA. La molestia se convierte en resentimiento, el resentimiento en ira y la ira en odio. No sé hasta qué nivel lleguen esas mentiras pero cualquiera está muy mal, así que no mientas y ya.

Nunca olvidar nuestra esencia: Siempre digo que la vida se vive por etapas, en cada una vamos adquiriendo nuevas aptitudes y habilidades, nuevas cualidades y nuestros gustos cambian, así mismo pasa con los productos, los servicios y por supuesto los clientes. Sin embargo, aquellos que son capaces de mantener su esencia a pesar del paso del tiempo, logran generar CONFIANZA y esa es una batalla muy difícil de ganar en estos días.

Decidiendo desde nuestros clientes pero sin olvidarnos de nosotros mismos, logramos que nos prueben y nos aprueben. La fórmula es sencilla de leer pero muy difícil de aplicar: YO * MI CLIENTE = RESULTADOS.

Por último, y a manera de resumen, déjame reiterarte mi disposición a comunicar auténtica y transparentemente mi mensaje para que tú, que eres de alguna manera mi cliente, recibas información útil y productiva, pero que sientas la misma emoción al leer este artículo que yo siento al escribirlo.

Exma Magazine es una publicación especializada en mercadeo, cuyo principal objetivo es informar y actualizar sobre esta industria que cada día cobra mayor fuerza a nivel mundial. Así mismo, su interés es agremiar y posicionar aún más la industria del marketing en nuestro país.

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Marketer Life

Cómo usar nuevas tecnologías sin destruir el ROI en el intento.

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Por: Andrés Venegas Piedrahita

 

Tecnologías que ya se encuentran disponibles en toda Latinoamérica para que puedan ser implementadas como parte de una campaña, sobran: desde el VR, AR, QR, entre otras. Además, se encuentran los chatbots, la inteligencia artificial, el machine learning y también las que permiten nuevas interacciones en el mundo real como el IoT, NFC, mapping, 3D printing y drones, por mencionar algunas.

En los últimos años, se han desarrollado bastantes nuevas tecnologías, y si la velocidad y volumen de innovación no fueran suficientes, es importante mencionar que el uso de cualquiera de estas nuevas herramientas resultará arrojando un cúmulo enorme de DATA que, al final del día, es nada más que información.

Entonces, ¿cómo elegir cuál es la tecnología adecuada para un servicio o campaña?Antes que nada, olvidemos por un momento la tecnología.

Esto puede sonar contradictorio, pero en innumerables ocasiones cuando una marca se equivoca al usar una nueva tecnología, lo hace por pensar únicamente en la misma y se olvida completamente del cliente final.

Muchas veces, ese problema comienza por querer ser los primeros en usar dicha tecnología o por simplemente hacerlo porque está de moda. ¿Qué es lo primero que pasa luego cuando la campaña o activación no funcionan como se esperaba? Comienzan a buscar culpables.

Primero, apuntan a la misma tecnología; segundo, a los usuarios que supuestamente no estaban preparados para estas grandes maravillas tecnológicas.

Una vez te olvides completamente de la tecnología, podrás enfocarte totalmente en el problema que tienes que solucionar y objetivos que alcanzar.

 

Revisa si realmente necesitas una nueva tecnología.

¿Quién dijo que todo se soluciona con innovación? Muchas veces, forzar una solución tecnológica solo va a estorbar la calidad de la experiencia del consumidor final y el cumplimiento de los objetivos. El ejemplo perfecto es el código QR, con el cual muchas empresas han fallado al momento de implementarlo. Eso, sin mencionar que los usuarios no muestran mucho interés por utilizarlo.

 

Revisa tus limitaciones.

Es importante entender si se cuenta con todos los recursos necesarios antes de aventurarse con una nueva tecnología. Sin importar la solución que se elija, hay cuatro variables que son imprescindibles para que un proyecto innovador funcione:

  • Costo
  • Tiempo
  • Escala
  • Nivel de adopción

Si es complicado pagar lo que cuesta, esperar el tiempo de producción, cumplir con la escala y alcance, o si la adopción por parte de los clientes no es clara, la probabilidad de fracaso será alta.

Si bien es verdad que muchas startups se han encargado de hacer masivas, implementar algunas de las tecnologías mencionadas al principio, con calidad y en gran escala, aún significa grandes desafíos.

 

Revisa cuál es la mejor tecnología.

Descubre todas tus opciones y estúdialas a profundidad. Pregúntate si la tecnología más sencilla no puede hacer el trabajo. Ejemplo: ¿necesitas un chatbot para tu ecommerce con un simple árbol de respuestas o vas a necesitar uno con machine learning /AI? Esto impactará directamente la experiencia del cliente y también las cuatro variables mencionadas.

Además, hay diferentes tecnologías que pueden solucionar un mismo problema. Ej: AR y VR, aunque son considerablemente distintas. La primera proyecta sobre la realidad diversos elementos virtuales, mientras que la segunda es una experiencia completamente inmersiva.

Estás listo(a), ya cuentas con todo para comenzar.

Lo afirmo luego de haber analizado una cantidad significativa de casos geniales de marcas que han tenido éxito al tener en cuenta todos estos pasos mencionados anteriormente antes de utilizar una nueva tecnología. Por ejemplo, cuando en Australia usaron 106 cámaras que capturaban 10GB de DATA por segundo y los combinaban con diferentes tipos de tecnología para lograr crear en VR un video clip totalmente inmersivo. Otro gran ejemplo es el de un buscador que ha logrado un milagro tecnológico: hacer que personas que no contaban con internet pudieran hacer búsquedas online al combinar llamadas telefónicas con la inteligencia artificial y la nube.

Otro caso que vale la pena mencionar es el de una gran empresa de tarjetas de crédito que ha creado un espejo virtual para tiendas de ropa usando big data, reconocimiento facial y sensores para crear una experiencia de compra única y personalizando diferentes variables a cada consumidor y que, además, permite hacer pagos en el mismo probador. Personalmente, he tenido la oportunidad de hacer compras en una tienda real creada por un gran ecommerce que al combinar cámaras, bigdata, inteligencia artificial y otras tecnologías me permitieron entrar, sacar todo lo que quería e irme por la puerta sin tener que pasar por la caja o hablar a cualquier ser humano. Sabían exactamente qué había comprado y lo cargaron en tiempo real a mi tarjeta de crédito.

 

Estos casos y otros más, solo han sido exitosos por tener siempre el problema y el consumidor priorizados antes que la tecnología.

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Marketer Life

El cambio es hoy, me transformo o me extingo

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Por: Adriana Kerguelén – @adrikerguelen

 

El cambio es parte inherente a los procesos humanos y organizacionales. Sin embargo, la llegada de las nuevas tecnologías ha acelerado estos procesos irrumpiendo y alterando para siempre la manera en cómo se hacen las cosas. Ante esta dinámica disruptiva,surge como oportunidad para las organizaciones la transformación digital. En este sentido,te invito a preguntarte: ¿cuál es tu posición en este nuevo contexto?, ¿lo ignorarás, te resistirás, llegarás tarde, o te volverás parte de él y aprovecharás las innumerables oportunidades que trae consigo?

Empecemos por recordar que transformación digital no es digitalizar los procesos, adquirir software o tener nuevos equipos tecnológicos no es hacer marketing digital, tener redes sociales, un blog, aparecer en buscadores o vender a través de un ecommerce. 

Transformación digital es integrar las nuevas tecnologías para la evolución del modelo de negocio que favorezcan la oferta de productos y servicios de vanguardia, acordes a las nuevas y futuras necesidades y hábitos de consumo que entreguen valor real a los clientes, evitando quedar obsoletos y,en consecuencia,desaparecer del mercado. Este camino tiene en cuenta el surgimiento de los nuevos jugadores y plataformas emergentes que,aunque no sean nuestros competidores directos, entran a democratizar la manera como los usuarios acceden a satisfacer sus necesidades y deseos y a cambiar las reglas de juego de los mercados.

Para un proceso de transformación digital exitoso,se requiere un claro entendimiento no solo del nivel de digitalización de mi organización sino también de mi equipo de trabajo y de mis clientes, para construir propuestas de productos y servicios de valor pertinentes a su realidad. Es decir, no solo se trata de mirar hacia afuera, también es importante revisar hacia adentro, ya que los empleados también están viviendo este cambio,modificando sus necesidades y expectativas frente al trabajo.

Nos encontramos en una época donde los cambios se presentan de manera muy rápida e incremental, lo cual supone grandes oportunidades de negocio pero así mismo enormes retos que afrontar, más aún cuando la expectativa de vida de las compañías se ha reducido de 67 años en 1920 a 10 años en la actualidad.  Es inevitable,entonces,analizar de manera permanente qué movimientos estratégicos debe realizar mi organización para seguir vigente en el futuro y tomar consciencia sobre la velocidad a la cual toma decisiones y ejecuta, así como entender si su estructura favorece u obstaculiza el cambio.

Pensar en Transformación Digital ya no es opcional. El mercado cambió, mi cliente cambió, sus hábitos de consumo cambiaron. Entonces, ¿a qué velocidad se ha transformado mi organización?, ¿será mi compañía viable en el futuro?

 

Liderazgo y talento: El cambio inicia desde las personas

Se requiere un cambio de mentalidad, reducir la aversión al riesgo, lanzarse a explorar nuevas alternativas que resuelvan de mejor forma el cómo se hacen las cosas. Muchas compañías se concentran en adquirir software que automatice los procesos, pero una verdadera transformación digital comienza desde las personas.

En tiempos donde reinventarse es imperativo, los profesionales preparados para orientar exitosamente a las organizaciones hacia el cambio son escasos. Por esto,es fundamental identificar con qué talento cuento y qué necesidades de formación tiene mi organización a corto, mediano y largo plazo, así como detectar oportunidades de enriquecimiento de mi equipo de trabajo integrando nuevos talentos que favorezcan la evolución.

No basta con el acompañamiento de un asesor, consultor o experto, se requiere también la visión desde el interior, esa que entiende y conoce profundamente cómo funcionan y se hacen las cosas en la compañía.

Se necesitan entonces dentro de las empresas líderes innovadores, con mentalidad disruptiva, con entendimiento de las fuerzas que están produciendo el cambio, conocedores de los nuevos hábitos y comportamientos de consumo, profesionales transformadores, capaces de navegar en un mar donde la única constante es el cambio acelerado, que han aprendido a trabajar en medio de la incertidumbre, que cuentan con espíritu de explorador,  quienes viven en estado beta,  probando siempre nuevas formas, que no temen al error, orientados al cliente, con visión estratégica y en permanente proceso de formación y aprendizaje.

 

Transformarse para sobrevivir en la era digital

Todas las organizaciones de todos los tamaños, grandes, medianas o pequeñas, hoy se deben preguntar: ¿Estamos preparados para el cambio que ya está sucediendo?, ¿cuál es el nivel de comprensión que tenemos de nuestro cliente, actual y futuro, y de los motivadores que lo impulsan a elegirnos sobre nuestra competencia? Es decir, las compañías deben visualizar cuál será el netflix, el uber o el airbnb, por mencionar algunos, de su industria o sector.

Las tecnologías exponenciales, esas que superaron la etapa de incertidumbre y ya alcanzaron la madurez suficiente para favorecer el surgimiento de nuevos modelos de negocio, tales como el internet de las cosas,  la realidad virtual y aumentada, la impresión 3d, big data, los nuevos materiales, la biotecnología, blockchain,entre otras, deben ser analizadas para comprender el impacto que tendrán sobre mi modelo de negocio y cómo estas lo transformarán y darán paso a nuevas alternativas de monetización.

 

Orden dentro del caos

Ahora bien, aún cuando hablamos de velocidad, incertidumbre, cambio y riesgo, no significa actuar improvisadamente. Como toda acción estratégica,el punto de partida de un proceso de transformación digital debe ser la planeación y construcción del mapa de ruta, iniciando con un proceso de diagnóstico y análisis de las diferentes partes que componen el modelo, tales como el cliente actual y futuro, la cultura, los competidores y disponibilidad de datos internos y externos. Entender cuáles son los objetivos claves del negocio que conducirán la estrategia de transformación digital, expectativas frente a la misma y disponibilidad de recursos también hacen parte de esta ecuación. 

Contar con un mapa de navegación que articule las múltiples variables conducirá hacia el objetivo e impedirá perder el rumbo durante el proceso, por supuesto,manteniendo la flexibilidad y sensibilidad para detectar oportunidades en el camino.

 

Oportunidades y desafíos

Estamos en tiempos de grandes oportunidades en donde vale la pena salirse de la caja y repensar a las organizaciones y sus estructuras, observar la compañía desde afuera y cómo se está desempeñando dentro del contexto actual. El día a día no puede absorber el futuro de nuestras empresas, la visión estratégica y prospectiva es imprescindible de cara al cambio y debe suceder en paralelo con el presente. 

Hoy,como líderes y/o profesionales debemos reinventarnos de manera permanente porque, independiente de que nuestra posición sea activa o pasiva, somos parte del cambio. La era digital nos muestra enormes oportunidades pero así mismo nos desafía a formarnos y a actuar ágilmente para no ser atropellados por un futuro que ya está sucediendo.

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International Views

Marketing Virtuoso

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Por: Felipe Gómez – @actitude

Un esfuerzo de marketing excepcional, sin importar su canal o método genera en quien lo ve o en quien lo vive, sentimientos y pensamientos similares  a los de alguien que escucha un concierto extraordinario.

Ese efecto “wow” que nos lleva a sentirnos emocionados y deslumbrados por una interpretación impecable, ya sea de un solista, de una banda o de una orquesta y que nos pone instintivamente de pie a aplaudir con entusiasmo, tiene similitudes casi exactas, con el efecto que produce el trabajar con una empresa que va más allá de lo que uno espera o al ver una buena campaña de marketing, en canales tradicionales o digitales o al participar en un evento, lanzamiento o activación diseñado y ejecutado con excelencia.

Esta lógica me ha llevado a hacer un análisis profundo de qué es lo que tienen esos músicos virtuosos que generan esa reacción en su público e intentan plasmar en un modelo simple los atributos que se pueden -y deben- imitar y replicar para que el efecto del trabajo que hacemos en nuestro día a día, genere las mismas reacciones.

Un músico virtuoso logra tres cosas. Primero, tiene un dominio absoluto de su instrumento. Lo toca con maestría. Segundo, es capaz de generar una conexión profunda con su audiencia y tercero, tiene el poder de despertar emociones y sentimientos en el público que escucha su música.

Para ser virtuosos, a nivel individual, con nuestras familias, en nuestras empresas y en la aplicación de lo que hacemos mejor: marketing, necesitamos exactamente los mismos atributos. Tenemos que dominar lo que hacemos, hacerlo de una manera extraordinaria, tenemos que generar conexiones con nuestras audiencias y tenemos que ser capaces de generar emociones positivas y profundas. ¿Cómo lo logramos? Trabajando siempre enfocados en tres conceptos: método, actitud y pasión.

Al crear, ejecutar y gestionar una empresa o un esfuerzo de marketing tenemos que tener un método riguroso. Esto le da consistencia al trabajo y nos permite lograr la excelencia en lo que hacemos. Ser eficientes, dominar las herramientas que tenemos para trabajar y tener mecanismos para medir el impacto de lo que hacemos, son parte del método que nos llevará a consolidar una operación con excelencia operacional.

Pero el virtuosismo va más allá de la excelencia operativa. Siguiendo con el símil de los músicos, hay muchos músicos que tocan muy bien sus instrumentos, quizás con maestría, pero no están dándole la vuelta al mundo en los circuitos de los grandes conciertos. Tanto los músicos como los profesionales, tenemos que conectarnos con nuestras audiencias y eso lo logramos a través de la actitud correcta. En todo lo que hagamos de manera profesional, tenemos que actuar consistentemente con una actitud del servir, de siempre buscar la empatía y siempre complementar nuestra excelencia con humildad al actuar. Eso garantizará la conexión.

Finalmente, pero no menos importante, tenemos que ser capaces de generar sentimientos y despertar emociones en nuestros clientes y en quienes serán los receptores finales de nuestros esfuerzos personales y profesionales. Eso solo lo lograremos poniéndole toda la pasión, todo el amor y toda la entrega a lo que hacemos. Al ejercitar estas virtudes en nuestro trabajo y en nuestra vida, dejará de suceder lo ordinario y comenzará a suceder lo extraordinario. Además, es la pasión, y solamente la pasión, la que activará en nosotros y en nuestras compañías el motor de la innovación y la creatividad, porque solo quien está apasionado por lo que hace es quien se pregunta constantemente: ¿cómo podemos hacer esto mejor?, ¿cómo podemos de verdad marcar una diferencia? Quien no está apasionado por lo que hace, jamás se formula estos cuestionamientos.

Lo interesante de este modelo es que honra la capacidad holística del ser humano. El método busca sacar lo mejor de su inteligencia. La actitud busca sacar lo mejor de su lenguaje corporal y de su gestualidad, pues a través de ellos se proyecta nuestra actitud, y la pasión logra sacar lo mejor del alma. Es decir, que el virtuoso es quien utiliza todas sus facultades de una manera integrada y balanceada, logrando maximizar el impacto de todo lo que hace.

Necesitamos un mundo con mentalidad virtuosa. Desde las cosas pequeñas y banales hasta las grandes y complejas de siempre, utilizando estos tres simples elementos, podemos actuar de una manera virtuosa para escribir el futuro de cada uno de nosotros, de nuestras empresas, de nuestras familias y del mundo.

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